La aplicación de las nuevas directrices coincide con la restricción de sustancias perfluoroalquiladas (PFAS), conocidas como ‘químicos eternos’, en envases destinados al contacto directo con alimentos. Estas sustancias, frecuentemente usadas en recipientes de fast food y takeaway por sus propiedades repelentes, serán excluidas del mercado si no cumplen los nuevos límites definidos, debido a su impacto adverso en la salud y el medio ambiente.
El nuevo Reglamento establece un marco unificado para el ciclo de vida de los envases en toda la Unión Europea. El objetivo es aumentar la eficiencia y conformidad de las empresas, incentivando la innovación y la inversión en soluciones circulares, alineadas con la neutralidad climática.
Los productores e importadores de alimentos tendrán nuevos requisitos de información para garantizar la trazabilidad de los productos. La Unión Europea prevé un período transitorio inicial para facilitar la adaptación, permitiendo la liquidación de stocks de envases producidos bajo reglas anteriores sin penalización.
A partir de 2028, se implementará un sistema armonizado de etiquetado de envases para optimizar la clasificación de residuos por el consumidor y la eficiencia del reciclaje. Medidas adicionales incluyen límites para espacios vacíos, restricciones a envases de un solo uso y objetivos reforzados para el uso de plástico reciclado, con aplicación obligatoria a partir de 2030.
La Comisión Europea pone a disposición orientaciones prácticas y un documento de aclaración para ayudar a las empresas en la transición hacia estas nuevas normas.


