Promover hábitos saludables y despertar, desde temprano, la conciencia ambiental son los objetivos de las nuevas acciones educativas del proyecto Frutificar, que comenzaron el 13 de octubre y se desarrollan hasta el 25 de noviembre, abarcando a un total de 730 niños de la enseñanza preescolar pública.
Este año, el agua asume el papel central de las actividades, como recurso natural indispensable para la vida, la salud humana, la preservación de los ecosistemas y la producción de alimentos. En un contexto marcado por las alteraciones climáticas, los períodos de sequía y el aumento de las necesidades de consumo, el proyecto pretende incentivar, desde la infancia, comportamientos responsables y un uso consciente de este bien esencial.
En la primera sesión, se invita a los niños a embarcarse en una misión de descubrimiento con la «Gotita de Agua», el nuevo personaje que se une al equipo Frutificar para acompañarlos en este aprendizaje. A través de actividades dinámicas e interactivas, los participantes exploran la presencia y la importancia del agua en su vida cotidiana, comprendiendo su papel en la vida en la Tierra, en la calidad del suelo, en el crecimiento de las plantas y en la producción de alimentos.
La relación entre el agua y la alimentación saludable es también uno de los ejes fundamentales de la iniciativa, con especial énfasis en la fruta y en otros alimentos ricos en agua. Se invita a los niños a experimentar la manzana al natural, en zumo y deshidratada, para comprender la presencia de agua en los alimentos y la importancia de la masticación para el desarrollo del habla.
Las actividades abordan también la importancia de la hidratación para el buen funcionamiento del cuerpo humano y los diferentes usos del agua en casa, promoviendo la reflexión sobre pequeños gestos que pueden contribuir a prevenir el desperdicio.
Al final de la primera sesión, cada niño recibe una botella de agua reutilizable de la Misión Frutificar, reforzando el mensaje de que las elecciones individuales, incluso las más sencillas, pueden marcar la diferencia en la protección de los recursos naturales.
Con esta iniciativa, el Municipio refuerza su compromiso con la educación para la salud y la sostenibilidad, promoviendo aprendizajes desde los primeros años de vida y animando a los niños a convertirse en agentes de cambio junto a sus familias y la comunidad.
Cuidar del agua es cuidar de la vida. A través del proyecto Frutificar, la educación ambiental se une a la promoción de hábitos saludables, contribuyendo a la formación de ciudadanos más conscientes, responsables y atentos a la preservación del planeta.




