El Centro de Investigación Marina y Ambiental (CIMA-ARNET) de la Universidad del Algarve instaló este martes, 20 de octubre, el Sistema de Monitorización Ambiental SIMONA en la barra de Faro-Olhão, entre las islas Deserta y Culatra. El equipo fue financiado por el programa EQUIPAR+2, en el marco del Plan de Recuperación y Resiliencia (PRR).
La nueva infraestructura permitirá observar de forma continua la evolución de este sistema lagunar protegido y recopilar información esencial para comprender cómo la Ría Formosa está respondiendo a las alteraciones climáticas. La boya registrará parámetros como la temperatura, la salinidad, el pH y el oxígeno disuelto en el agua. Estos datos permitirán caracterizar la circulación y el intercambio de aguas entre la laguna y el océano.
El equipo integra además una estación meteorológica que registra la intensidad y dirección del viento, así como la radiación solar. La información recopilada tendrá aplicaciones que van más allá de la investigación científica, contribuyendo a la gestión sostenible de la Ría Formosa y al apoyo a diversas actividades socioeconómicas, como la pesca, la acuicultura, la navegación y el turismo. La monitorización continua permitirá además seguir la calidad ambiental del sistema lagunar, identificar alteraciones en las condiciones del agua y apoyar el desarrollo de sistemas de alerta temprana para situaciones de contaminación, polución u otros riesgos ambientales.
La importancia de esta infraestructura fue destacada por los investigadores del CIMA en un reportaje del programa Portugal em Rede, de la RTP. Como explicó Erwan Garel, investigador del CIMA, la monitorización continua es fundamental para comprender el funcionamiento actual de la Ría Formosa, identificar tendencias de evolución y evaluar, a largo plazo, los impactos del cambio climático en este sistema lagunar.
La nueva boya integra una red de monitorización ambiental que el CIMA está desarrollando en la Ría Formosa, con el objetivo de reforzar la capacidad de observación continua de este sistema lagunar. A esta infraestructura se suma una estación ya en funcionamiento junto a la Praia dos Cavacos, en Olhão, y está prevista la instalación de una tercera junto al Cais Comercial de Faro. El CIMA pretende además ampliar esta capacidad de monitorización al estuario del Guadiana.
Según André Pacheco, director del CIMA, la integración de los datos recopilados por estas estaciones permitirá comprender mejor la dinámica ambiental de la Ría Formosa, alimentar y validar modelos numéricos y desarrollar herramientas de apoyo a la decisión. Esta información será fundamental para anticipar los efectos del cambio climático, evaluar los impactos de las actividades humanas y apoyar a las entidades responsables de la gestión y conservación de este territorio.
La Ría Formosa, uno de los pocos sistemas de islas barrera existentes en Europa, constituye un patrimonio natural de gran valor ecológico, económico y social, cuya protección exige conocimiento científico actualizado y una monitorización ambiental continua.
Los datos recopilados por SIMONA se pondrán a disposición del público de forma abierta, a través de una plataforma online de visualización. El acceso abierto a la información ambiental pretende apoyar la investigación científica y contribuir a la gestión sostenible de la Ría Formosa.




