La conferencia, celebrada en Coimbra, marcó el punto álgido de la misión internacional en el marco del International Urban and Regional Cooperation (IURC), un programa financiado por la Unión Europea. El evento promovió la cooperación y la transferencia de conocimiento entre ciudades y regiones con desafíos urbanos comunes.
La red liderada por Coimbra incluye también Adelaida, Christchurch, Granada y Jeonju, acercando territorios con contextos distintos. Hamburgo participó en la reflexión sobre la transformación digital de las ciudades.
En la sesión de clausura, Ana Abrunhosa, presidenta de la Cámara Municipal de Coimbra, defendió que la tecnología solo es valiosa cuando mejora la vida de los ciudadanos. "Una ciudad no es inteligente por acumular tecnología. Es inteligente cuando consigue utilizar el conocimiento, la innovación y la creatividad para resolver problemas concretos de las personas, cuando hace la vida más fácil, más sostenible, más inclusiva y más feliz", afirmó.
Ana Abrunhosa destacó los desafíos actuales de las ciudades, como la emergencia climática, el envejecimiento demográfico, las desigualdades sociales y territoriales, los cambios en la movilidad, la transición digital y la resiliencia. Subrayó que la cooperación internacional es central para encontrar y experimentar nuevas soluciones, ya que "cuando una ciudad comparte sus éxitos acelera el progreso de las demás; cuando comparte sus dificultades ayuda a otras ciudades a evitar los mismos obstáculos".
Coimbra lidera la Comunidad de Práctica de la Human Smart Living Lab Network, con el objetivo de intercambiar experiencias y aprendizaje entre ciudades. Miguel Antunes, vicepresidente de la Cámara Municipal de Coimbra, abrió la conferencia, seguido por Rita Fernandes (Centro de Inteligencia de Coimbra) y Sandra Marin Herbert (Knowledge Transfer Manager del programa IURC).
Ciudades socias presentaron experiencias: Jeonju (Corea del Sur) abordó la gobernanza participativa; Granada presentó su Smart Living Lab aplicado al Geoparque; Adelaida (Australia) compartió trabajo sobre enfriamiento urbano; y Christchurch (Nueva Zelanda) presentó su experiencia como living lab. Coimbra presentó "Coimbra: The City as a Living Lab – Co-creating Urban Innovation with People", por Miguel Antunes.
Durante la misión, los socios conocieron proyectos en Coimbra y en la región en las áreas de la economía azul, sostenibilidad ambiental, resiliencia climática, innovación y emprendimiento.
Ana Abrunhosa reforzó que las personas son el elemento diferenciador de la innovación urbana. "Cuando hablamos de innovación urbana, de sostenibilidad, de regeneración o de movilidad, estamos sobre todo hablando de ciudadanía", afirmó, defendiendo la implicación de las personas en la construcción de un espacio público vivido por todos.
El proyecto #CoimbraCityLab busca profundizar el uso de la ciudad como laboratorio de experimentación en contexto real. El río Mondego y sus riberas son el primer territorio elegido para aplicar esta metodología, abordando biodiversidad, medio ambiente, movilidad, accesibilidad, espacio público, ocio y actividad económica.
El enfoque implica la identificación de problemas y la implicación de ciudadanos, instituciones y conocimiento científico en la construcción y prueba de soluciones. Ana Abrunhosa concluyó: "Ninguna ciudad cambia verdaderamente cuando cambia una calle, un edificio o una plaza. Una ciudad se transforma cuando consigue movilizar a sus personas para creer en un futuro común".




