El festival arrancó con una sesión innovadora que combinó yoga, dirigida por Rita Alves, con música jazz en vivo de Rui Veiga y Luís Formiga. La experiencia, que contó con 22 participantes, utilizó instrumentos musicales y objetos comunes para crear una sonoridad ambiental que acompañó los ejercicios de yoga.
Rita Alves destacó la atmósfera creada por la combinación del yoga con la música, ayudando a las personas a lidiar con el estrés del día a día y a reencontrar el bienestar. Luís Formiga explicó que la música es guiada por el momento, reaccionando a los movimientos y a la respiración de los participantes, en un intercambio de energías positivas.
Por la tarde, el proyecto Azul Piscina, compuesto por Miguel Rodrigues (batería), Miguel Meirinhos (piano) y Demian Cabaud (contrabajo), presentó temas originales en el Centro de Animación Cultural, que integrarán su tercer disco.
Miguel Rodrigues subrayó la importancia de festivales como el Mortágua Jazz Fest para divulgar el jazz fuera de los grandes centros urbanos y cultivar el gusto por el género musical. El músico resaltó la imprevisibilidad y la singularidad de cada concierto.
El festival continúa en noviembre con el espectáculo “VIDA NUM LOOP”, dirigido al público escolar, que cruza la palabra con el rap y hip-hop, enfoques ligados a la música urbana y al jazz. Esta iniciativa del Município de Mortágua busca promover la cultura en la región.




