Tras más de dos décadas dedicadas a la contabilidad, Ana Lúcia Pereira, a los 49 años, decidió regresar a la educación superior. Ahora es estudiante de primer año en la licenciatura de Deporte y Ocio en la Escola Superior de Desporto e Lazer da Universidade Politécnica de Viana do Castelo (ESDL-UNIPVC). Varias veces por semana, viaja de Viana do Castelo a Melgaço para asistir a clases. En casa, la palabra "estudiante de primer año" se aplica a dos personas, ya que su hija también ingresó este año en la UNIPVC.
Un momento curioso ocurrió antes del inicio de las clases, cuando, al solicitar el carné de estudiante, el recepcionista pensó que Ana Lúcia estaba tramitando el carné de uno de sus hijos. "Era para mí", recuerda, divertida. La diferencia de edad se hizo más evidente al conocer a sus compañeros de curso, mayoritariamente más jóvenes, e incluso a algunos profesores. "Todos podrían ser mis hijos", bromea, pero asegura que la integración va bien, describiendo a sus compañeros como "encantadores".
El interés por el deporte acompaña a Ana Lúcia desde la educación secundaria, momento en que llegó a considerarlo como opción profesional. Sin embargo, optó por la contabilidad, área donde construyó su carrera. Más de veinte años después, decidió retomar ese interés, motivada no solo por gusto personal, sino también por la observación de la relación de los niños con la actividad física.
"En los niños, creo que hay poco estímulo, y esa era un área en la que me vería trabajando", considera. Trabajar con los más jóvenes es uno de sus objetivos para esta nueva formación. Le interesa particularmente el desarrollo de competencias como la coordinación y el equilibrio, y la capacidad de los niños para aprender a conocer y utilizar su propio cuerpo. "Si los niños adquieren estas destrezas, creo que manejarán mejor su cuerpo, crecerán mejor", explica, enfatizando la importancia de la movilidad en una época dominada por las tecnologías.
La entrada en la licenciatura no ha implicado el abandono de la contabilidad; Ana Lúcia continúa trabajando como estudiante-trabajadora. Aunque el cambio de profesión no es una certeza inmediata, admite que se sentirá "más realizada", independientemente del camino futuro. El objetivo es aprender y adquirir competencias en un área distinta, lo que considera que la enriquecerá como persona y profesional.
La práctica de tenis, modalidad que empezó a experimentar "desde cero" a una edad más avanzada, demuestra su apertura a nuevos desafíos. "Quizás no juego bien, pero ya sé jugar un poquito", cuenta con desenfado.
Conciliar la nueva vida académica con el trabajo y la familia exige una gestión diferente del tiempo. Ana Lúcia vive en Viana do Castelo, viaja a Melgaço para las clases y mantiene su actividad profesional. Su hija, que inició la licenciatura en Marketing y Comunicación Empresariales en la ESCE-UNIPVC, comparte la condición de estudiante de primer año. El hijo menor, de 10 años, completa el núcleo familiar que estudia este año académico. El apoyo familiar y la organización son esenciales para gestionar la nueva rutina.
Dentro de tres años, Ana Lúcia no sabe si cambiará de profesión, pero está segura de que se sentirá realizada. Para ella, volver a estudiar es una forma de aprendizaje continuo. "El conocimiento nos da seguridad y poder de decisión", defiende. Superó el temor a la reacción ajena, considerando que "las personas no pueden avergonzarse si van a hacer el ridículo". A pesar de los desafíos, afirma con convicción: "Yo lo conseguiré."




