El proyecto surge de la necesidad de resolver problemas de seguridad en la estructura existente, que han llevado a la formación de senderos informales sobre las dunas, causando la degradación del ecosistema dunar.
La obra, con un plazo de ejecución de 90 días, prevé la construcción de 106 metros de pasarelas y 28 metros de escaleras. Los trabajos se realizarán fuera del período de uso de la zona de baño para minimizar inconvenientes a los usuarios y al desarrollo normal de las tareas.
Teniendo en cuenta la sensibilidad ambiental de la zona, integrada en la Reserva Natural de las Lagunas de Santo André y Sancha, el proyecto utilizará equipos ligeros y limitará los movimientos de tierra a lo estrictamente necesario para la retirada de las estructuras antiguas y la instalación de las nuevas.
Con la implementación de estas nuevas infraestructuras, el municipio pretende no solo facilitar el acceso a la playa, sino también reforzar la protección contra la erosión costera, canalizando la circulación peatonal hacia una estructura definida y elevada, protegiendo así las dunas y los hábitats existentes.




