El Pan por Dios, celebrado el 1 de noviembre, es una tradición portuguesa asociada al compartir y la solidaridad. En esta época, es común el consumo de frutos secos y deshidratados, que pueden formar parte de una dieta equilibrada y nutritiva.
Los frutos secos, como almendras, nueces y castañas, son alimentos densos en nutrientes, aportando grasas insaturadas, proteína vegetal, fibra, vitaminas y minerales. Su consumo regular se asocia a beneficios para la salud cardiovascular. Los frutos deshidratados, como higos y dátiles, son también fuentes importantes de fibra, vitaminas y minerales, representando una alternativa más nutritiva a productos con alto contenido de azúcar.
Los beneficios incluyen ser fuente de energía, contribuir a la saciedad, aportar fibra, minerales esenciales y protección cardiovascular. Constituyen además una alternativa más saludable a los snacks ultraprocesados.
La Dirección Regional de Salud recomienda priorizar frutos secos y deshidratados en lugar de dulces, consumirlos en su forma natural, en pequeñas porciones diarias (30-40 g), e incluir fruta fresca de temporada. También recomienda mantener una buena hidratación con agua, valorar la tradición promoviendo hábitos alimenticios saludables y reducir el consumo de productos ultraprocesados.




