La investigadora Inés Fragata, actualmente con 40 años, ejemplifica cómo el contexto y las interacciones moldean una trayectoria profesional. Con una beca del Consejo Europeo de Investigación (ERC) para ecología evolutiva, Fragata se dedica a estudiar la evolución conjunta de las especies, un campo que le fascina desde que descubrió la Biología Evolutiva en la Facultad de Ciencias de la Universidad de Lisboa (Ciências ULisboa).
Su trayectoria académica estuvo marcada por cambios de dirección, desde la intención inicial de seguir Medicina Veterinaria hasta la licenciatura en Biología, pasando por disciplinas de Informática. "Hay una ventaja clara en ser investigadora: estoy siempre aprendiendo", afirma, subrayando el deseo de seguir explorando nuevas áreas, como la estadística.
Fragata también valora la docencia como herramienta de aprendizaje. "Me gusta mucho dar clases. Es algo que me lleva a sitios de incomodidad. Y creo que es la mejor forma de aprender, porque obliga a abordar perspectivas diferentes", describe. Utiliza juegos de mesa adaptados, como "Ticket to Ride" y "Catan", para facilitar el aprendizaje de conceptos complejos por parte de los alumnos.
Su investigación en Evolución Experimental, iniciada en el máster con la especie Drosophila subobscura, se centra en cómo las poblaciones evolucionan bajo diferentes condiciones controladas. El proyecto actual, "DYNAMICTRIO", financiado con 2,08 millones de euros por la ERC, investiga las interacciones entre ácaros herbívoros y depredadores en "ecosistemas en una caja", buscando comprender la resiliencia y la evolución de estas interacciones ante alteraciones ambientales.
La investigadora realza la importancia del trabajo colaborativo y agradece el apoyo de mentoras como Margarida Matos y Sara Magalhães. Su investigación, aunque centrada en ciencia fundamental, puede tener aplicaciones prácticas, como en el desarrollo de métodos de control biológico de plagas. El proyecto ERC tiene conclusión prevista para 2028.




