Desde la gran cirugía clásica hasta la cirugía robótica, el anestesiólogo desempeña un papel crucial en el mantenimiento de la vida del paciente bajo anestesia, monitorizando la respiración, circulación, temperatura y control del dolor. En este contexto, el anestesiólogo es el proveedor del paciente.
Hace 180 años, ser operado era sinónimo de miedo y sufrimiento. Actualmente, cirugías de gran complejidad se realizan con seguridad, tecnología avanzada y acompañamiento constante.
Tras 180 años de evolución, la anestesiología marca la transición de un pasado aterrador a un confort casi total, impulsando la ULS Amadora/Sintra en la prestación de cuidados seguros y de calidad.




